No se ve sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

viernes, 19 de noviembre de 2010

"–Sí –dijo el zorro–. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para tí único en el mundo..."


"Si uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco..."

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